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Sistemas de retención infantil (sillitas para auto)

17/7/2013

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En Argentina mueren más de 7000 personas por año a causa de lesiones producidas por el tránsito; es la primer causa de muerte entre los 10 y 35 años de edad. Los niños están expuestos a estos riesgos debido a imprudencias de los adultos. Es absoluta responsabilidad de los padres o tutores la seguridad vial de los niños cuando son transportados en automotores
La Ley Nacional de Tránsito y la bibliografía disponible aconsejan que los menores de 10 años viajen en el asiento trasero de los automóviles. Aquellos en edad escolar pueden utilizar elevadores y ser sujetados con el cinturón de seguridad, pero este sistema no es seguro para los preescolares y lactantes que deben utilizar sistemas de retención infantil. La tasa de utilización de estos dispositivos es elevada en países como Australia (90%) y Estados Unidos (86%) pero muy baja en Argentina

¿Qué son los sistemas de retención infantil (SRI)?
 
Son dispositivos diseñados para cumplir la misma función que los cinturones de seguridad en los adultos. Ante una colisión el peso del niño se multiplica varias veces y de ser llevado en brazos por un adulto, éste extendería los  miembros superiores por instinto, soltando al niño que puede ser despedido del automóvil. Las sillas instaladas en el sentido contrario a la marcha resultan especialmente eficaces ya que las fuerzas de una desaceleración súbita (un choque) se distribuyen en el cuerpo y la cabeza del niño de manera óptima. Los SRI ofrecen un elevado nivel de protección en la prevención de las muertes por tránsito, ya que reducen las defunciones de lactantes en aproximadamente 71%, y las de niños pequeños, en 54%. No obstante aunque vayan bien sujetados, los niños corren un riesgo especial, ante impactos laterales.
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Tipos de SRI:
 
Existen distintos modelos de SRI, se diferencian en la edad y el peso que toleran del niño, la protección lateral, el sistema de anclaje al automóvil y calidad de los materiales.

¿Cómo utilizar los SRI?
 
Existen distintos mecanismos para fijar los SRI a los automóviles, uno de ellos es utilizando el cinturón de seguridad y otro son los ganchos superiores e inferiores tipo LATCH o ISOFIX. La silla debe estar equipada con anclaje superior e inferior y sujetar al niño con un mecanismo tipo arnés de 5 puntos. Si quedan espacios entre el SRI y el cuerpo, éstos se deben rellenar por ejemplo con almohadillas.
Se debe colocar idealmente en la parte central del asiento trasero ya que reduce lesiones por choques laterales, anclado por su parte superior e inferior a los ganchos o cinturones de seguridad provistos por el fabricante del automóvil. Los menores de 2 años deben ir mirando hacia atrás, hasta el peso  o altura máxima que tolere el SRI; estos límites deben estar bien visibles en la etiqueta del SRI donde figure también su homologación. Los mayores de 2 años o aquellos que sobrepasan en peso o talla la sillita, deben viajar mirando hacia adelante. Los niños en edad escolar o que sobrepasen el tamaño del SRI, pueden viajar sujetados con el cinturón de seguridad pero se los debe adaptar con un elevador o almohadón para que se ajuste al cuerpo del niño de correctamente.
 
¿Cuál SRI debo elegir?
 
A la hora de elegir el SRI, se aconseja llevar al niño y el automóvil. Se debe chequear como se ajusta al niño y como se fija al automóvil. Lo ideal sería que se ajuste de la mejor manera al cuerpo del niño y que quede bien sujetado a la butaca del automóvil. Se recomienda utilizar un SRI para menores de 2 años y otro para los mayores, ya que los que cubren mayor franja de edades no se adaptan bien y son menos seguros. Al egresar de los sanatorios, hospitales o maternidades los recién nacidos ya deben viajar en un sistema de retención infantil.
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Niños Peatones

17/7/2013

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Los niños son peatones en riesgo porque son más vulnerables a los choques y por tener limitaciones físicas y psicológicas. Las mismas se van superando al crecer el niño. Se considera que los niños aprenden, recuerdan y ejecutan con eficiencia las reglas de seguridad peatonal entre los 7 y 9 años, pero esto se logra gradualmente con el acompañamiento de padres y docentes. Los niños menores de esa edad deben circular acompañados, y en especial los menores de 4 años deben ser llevados de la mano.
Los niños no son adultos en pequeño, y es importante recordar características que le son propias: no comprenden el lenguaje ni la simbología vial, les cuesta distinguir derecha de izquierda, y no son capaces de prestar atención a los múltiples estímulos del tránsito: cruzar por las líneas demarcadas, mirar el semáforo como corresponde, calcular la velocidad, escuchar e interpretar los ruidos del tránsito, y calcular con qué velocidad cruzar la calle.

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Tienden al pensamiento mágico: no tienen idea del peligro y de la muerte y suelen imitar a superhéroes de ficción. Son ágiles, inquietos, rápidos, y muchas veces se mueven en forma impredecible, van en busca de la pelota que se fue a la calle por mencionar un ejemplo muy frecuente.

Algunas recomendaciones

  1. Los niños tienden a imitar a los adultos, de manera que aquí más que nunca es importante educar con el ejemplo. Una sola persona puede proteger eficientemente a dos niños pequeños, sin embargo el llevar un bebé en brazos disminuye la posibilidad de vigilancia y contención de otros eventuales acompañantes que no tengan noción de peligro.
  2. Cuando no se pueda caminar por la vereda por reparaciones, obras en construcción y vehículos mal estacionados no debe dudarse en retroceder a la esquina y cruzar la senda peatonal, utilizando la vereda opuesta.
  3. En relación a la salida de vehículos, la mayoría de los edificios y playas de estacionamiento tienen señales luminosas y sonoras; la problemática se da en los garajes de casas particulares que carecen de las mismas, por ello se debe esta sumamente atento a esta circunstancia.
  4. El cruce de las calles debe hacerse por las sendas peatonales marcadas en el pavimento. Si existieran semáforos debe atenderse a sus indicaciones y si un lugar tiene pasarelas no debe dudarse en utilizarlas. Este cruce de calles con un bebé en brazos o en un cochecito, y otro niño tomado de la mano, exige la concentración de un adulto y aptitud física para una emergencia, no siendo tarea para un anciano o un adolescente. Tampoco debe bajarse el cochecito a la calle hasta no tener habilitado el paso.
  5. En zonas rurales o semirrurales  nos vemos obligados, por la falta de veredas, a caminar sobre el pavimento, lo que está lejos de ser lo ideal. Si no existe otra posibilidad, debe hacerse siempre en el sentido contrario al tránsito y de día, lo que permitirá ver con anticipación cualquier vehículo. Cuando un vehículo se aproxima, los adultos deben colocarse con los niños en la banquina, aunque tenga barro o agua, lo más lejos posible del borde de la ruta.
  6. El uso de auriculares para caminar o correr disminuye la percepción de cualquier señal sonora y contribuye a la desconcentración. Su uso debe limitarse a parques, plazas o clubes.
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